El recién nacido en el hogar

El recién nacido en el hogar
Los primeros días de internación, una vez nacido el niño y estando todo en orden no suelen resultar malos. El recién nacido prácticamente se la pasará durmiendo, despertándose sólo para comer o cuando este algo sucio. Pero no debemos olvidar que nos encontramos en un espacio controlado y al cuidado de profesionales. Cuando llega el momento de irnos a casa, al segundo o tercer día del parto, es el momento donde comienzan a aparecernos las dudas y todos los miedos.

El bebé en casa, ¿y ahora qué hago?

Nada más regresemos al hogar se hace imprescindible establecer reglas respecto del orden y limpieza de éste, cuidar de otros hijos si es que los hay así como de todos los aspectos que harán una buena convivencia evitando peleas en el futuro. Además de esto, seguramente ya tendremos definidos otros aspectos de antemano, como ser la manera de viajar hasta el hogar, si le vamos a dar o no el pecho, etc.

En el primer tiempo de vida, los bebes no distinguen entre el día y la noche, por lo que no tendrá reparos en llorar a cualquier hora, impidiendo con esto el descanso de los padres. A dormir se aprende y los padres somos los encargados de enseñarles, entonces no queda otra que armarse de la santa paciencia. En está etapa se vuelve necesario entender al nuevo integrante de la familia. Es una etapa donde deberemos adaptar los horarios a sus demandas y no esperar que sea él quien se adapte a las reglas hogareñas. Esto lo iremos logrando con el paso del tiempo y con mucha paciencia. Las mamás deberán dormir cuando lo haga el bebe, para con el descanso recobrar energías y favorecer la producción de leche.

Es importante que durante el día el bebe esté en una habitación con luz natural pues así irá distinguiendo el día de la noche. También podrás acercarlo unos diez minutos a una ventana a que le de un poco de sol siempre que no sean las horas de sol más fuerte.

¿Y ahora quién podrá ayudarme?

Siempre es bueno contar con una mano amiga que este dispuesta a ayudarnos con algunas tareas del hogar, como el cuidado de los otros hijos (si los hay) o la limpieza de la casa. Una vez transcurrido el primer mes de vida del bebe, poco a poco iremos recobrando la normalidad y lentamente comenzaremos  a ocuparnos de nuestra rutina hogareña.

Por está razón, la buena alimentación de la madre es muy importante, por eso es bueno tener alguien que pueda cocinarnos durante las primeras semanas. Esto nos permitirá tener puesta toda la atención y energías en el nuevo integrante de la casa.La alimentación de la madre consisistirá en caldos de carne y verduras no muy grasos, frutas y verduras,lacteos y carnes y pescados a la plancha o cocinados con pocas salsas. Algunos médicos aconsejan tomar una cerveza a la hora de comer pues
favorece la subida de leche.

Todo bebé necesita su propio espacio

La llegada del bebe es un acontecimiento que alegra a todos, pero para visitarlo tendremos el resto de nuestras vidas. Por eso, se deben restringir las visitas durante las primeras semanas de vida del nuevo integrante. El pequeñín todavía está en periodo de adaptación a su nueva situación. Los padres necesitan de sus tiempos para ir conociéndolo y si le sumamos el estrés de visitas constantes a este proceso de adaptación familiar se pueden presentar dificultades.

Lo ideal seria que durante los primeros días no se reciba a nadie, podríamos establecer horarios que los invitados deben respetar, así, estaremos protegiendo nuestra intimidad y la del bebe, que en definitiva es la más importante.


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