Las ventajas y desventajas de ponerle al bebé el mismo nombre que los padres

Las ventajas y desventajas de ponerle al bebé el mismo nombre de los padres
Cuando tienes un hijo varón se usaba en el pasado ponerle el mismo nombre del padre porque era un signo de orgullo familiar, y si se tenía una niña también se solía utilizar alguno de los nombres de la madre o la mezcla del de la abuela y la madre, cuando eran nombres compuestos, para destacar el sello familiar en la descendencia. Sin duda tener el  mismo nombre de los padres o de los abuelos puede tener ventajas y desventajas.

Entre las ventajas que puedan existir de tener el  mismo nombre familiar, sea Juan o Pedro o Miguel o cualquier otro, se encuentran el lograr mantener una unidad de afecto entre unos y otros, una forma de vincular a los ancestros en las nuevas generaciones que continúan, un buen recuerdo de un ser querido que dejó huella en nuestras vidas, un sello familiar que se sigue fortalecimiento con el tiempo sin importar los años que hayan transcurrido.

Dentro de las desventajas de tener el mismo nombres de los padres, se encuentran el que le llamen Junior al hijo, perdiendo su identidad y propia personalidad, porque siempre quedará con la asignación de ser una copia y una dependencia de alguien mayor. Muchas veces, a pesar de los años le siguen diciendo Junior al menor, sin importar que ya sea mayor de edad, lo cual no es agradable en esta época de la vida. Nada mejor que lo llamen por su propio nombre y no porque es la siguiente descendencia de alguien mayor que él.

Por lo general no es aconsejable padecer de poca originalidad para continuar con los nombres familiares descendencia tras descendencia. En vez de ello, es divertido y entretenido, poner en la carpeta de posibilidades varios nombres, analizar su repercusión, oír consejos y sugerencias, pero al final dejar solos al padre y a la madre para que en consenso seleccionen el nombre que más les guste para ponerle a su hijo o hija.

No debes estresarte con el nacimiento del bebé y la cantidad de actividades que se te vienen, para agobiarte, como el tomar la decisión acerca de los nombres. En vez de ello, debes pensar que son actividades divertidas, apasionantes y que despiertan cierta ilusión. Las cosas son como se piensen y por ello debes desear al bebé, amarlo mucho, enseñarle los buenos hábitos, prepararte para dejarlo libre, y permitirle cumplir el deseo cuando grande de cambiarse el nombre, si desafortunadamente no atinaste con alguno que le fuera de su agrado. Los cambios siempre llegan y debemos darles la bienvenida con beneplácito.

La identidad, el nombre, las justificaciones de la elección, las buenas intensiones, y el amor que se entrega al bebé que está por llegar, son aspectos normales que se enfrentan a partir de la concepción, siendo algunos como el nombre, una actividad que se elige meses o días antes de que nazca, e inclusive antes del bautizo, momento en el cual se empiezan a acelerar los tiempos y la toma de la decisión se hace eminente. No te estreses, escucha, investiga y elige en consenso con tu pareja.


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