¿Qué quiero para mis hijos?

¿Qué quiero para mis hijos?
Varios otoños ya han pasado desde que trajiste al mundo a tus hijos, y hoy los ves convertidos en casi adolescentes a punto de terminar su escuela primaria, o promediando la secundaria.
Inevitablemente en el seno de todas las familias surge el tema de conversación: ¿qué vas a ser cuando seas grande?.

Momento de reflexión

Ya lo dicen, "en boca cerrada no entran moscas", así que antes de tocar estos temas con tus hijos, tómate un minuto para reflexionar acerca de qué está pasando en tu cabecita loca.
Como dice el tema de Serrat, “A menudo los hijos se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción”. ¿Qué es lo qué tú quieres para ellos?. Eso es lo que debes tratar de responderte. 
Debes tener en cuenta que por más que ya hayas escrito en tu cabeza la historia de sus vidas, aún desde antes de que nacieran, ellos no van a estar dispuestos a seguir el guión que hayas escrito para la novela de sus vidas al pié de la letra. Y eso es muy sano.
Sería tremendo que un niño acepte mansamente el destino que otros trazan para él. 
Así que si se rebelan al destino que elegiste para ellos de manejar el negocio familiar, por ejemplo, o triunfar en el Bolshoi o cualquier otra cosa que te parezca perfectamente normal, está bien que lo hagan.

Qué esperar

Dicen que uno sólo debería preguntar aquello de lo que ya conoce la respuesta de antemano. Así que hacer una pregunta de este calibre a los hijos, puede tener consecuencias inimaginables. Pero hay que hacerlas.
Tu obligación es acompañarlos en el camino que elijan, por más que este no coincida con tus planes. Prepárate para las respuestas. Pueden surgir ideas impensadas. 
Antes de que sientas que la vena del cuello te estalla, considera que lo que a ti te parece estupendo, no es lo único estupendo de la vida. Ellos pueden tener su propia creatividad, sus ideas, intereses, deseos, que no coinciden con los tuyos. Y esa es la clave: los tuyos.


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